Erik Olin Wright define la economía solidaria.
La economía social y solidaria es un término genérico o sombrilla que abarca una serie de actividades y organizaciones económicas que están arraigadas en las comunidades, encarnan valores igualitarios y solidarios, y están comprometidas con algún tipo de misión orientada a las necesidades o a la justicia social. A menudo, las organizaciones que forman parte de la economía social y solidaria son cooperativas, pero también pueden ser otro tipo de empresas: organizaciones sin fines de lucro, sociedades mutuas, asociaciones voluntarias, organizaciones comunitarias, empresas sociales (empresas comerciales con una fuerte misión social) o incluso iglesias. En algunas partes del mundo, la economía social y solidaria se solapa con lo que se denomina “economía informal”, es decir, la actividad económica que queda fuera de la actividad económica oficialmente reconocida y regulada públicamente. Pero la economía social y solidaria también puede incluir organizaciones duraderas con personal fijo.
A menudo, la economía social y solidaria surge en el contexto de comunidades empobrecidas y desatendidas como estrategia de supervivencia para cubrir las carencias en la prestación de servicios sociales. Cuando se produce una grave crisis económica, como ocurrió en Argentina en el 2000 y en Grecia en el 2009, proliferan todo tipo de actividades de economía social y solidaria: bancos de tiempo y monedas locales; comedores comunitarios; bibliotecas de herramientas del tipo “hágalo usted mismo”; huertos comunitarios; intercambios de cuidados; clínicas gratuitas; y mucho más. Sin embargo, la economía social y solidaria no es solo una respuesta a la marginación y la precariedad, sino que también es impulsada por personas que intentan construir relaciones económicas más comunitarias y orientadas a las necesidades. La provincia canadiense de Quebec, por ejemplo, cuenta con una economía social y solidaria muy dinámica que incluye guarderías, servicios para personas mayores y discapacitadas, reciclaje, artes escénicas, proyectos de vivienda asequible, espacios de creación y una gran diversidad de cooperativas. Los activistas que participan en la economía social y solidaria suelen considerar que su labor consiste en crear nichos de emancipación dentro del capitalismo que permitan a las personas llevar estilos de vida muy diferentes.
Extracto de Erik Olin Wright, How to Be an Anti-Capitalist in the 21st Century [Cómo ser anticapitalista en el siglo XXI], 2019, pp. 79-80.
Ver también US Solidarity Economy Network y Urgenci, “la red internacional de base de… asociaciones regionales y locales basadas en la solidaridad para la agroecología (LSPAs, por sus siglas en inglés), de las cuales la agricultura apoyada por la comunidad (CSA) es la versión más conocida”.