Extracto de la entrevista con Richard Mandelbaum (antiguo organizador de CATA, cofundador del AJP)
Richard Mandelbaum (RM): Creo que era la Campaña Nacional para la Agricultura Sostenible en ese punto la que estaba más activa, y en cierto momento Nelson estuvo en esa junta y más adelante me pasó a mí el puesto de CATA en la junta. Y eso fue lo que me introdujo al mundo de la agricultura orgánica y sostenible como representante de una organización de trabajadores agrícolas. Y ahí es donde comencé a interactuar con la gente con quien eventualmente nos juntamos para desarrollar el AJP, Marty [Mesh] y Michael [Sligh] y Liz [Henderson] y otras personas. Surgió de esas discusiones de simple palabrería —a veces simbólicas, a veces ni siquiera eso— y la atención [superficial] que se prestaba a las cuestiones laborales. Presumiendo que nosotros “somos los buenos”, y no reflexionar lo suficiente sobre en qué aspectos [la agricultura orgánica] sigue sin cumplir con los principios éticos.
Y por supuesto ese mundo estaba y sigue estando lleno de personas con valores sólidos quienes por su cuenta están haciendo cosas realmente profundas y de manera reflexiva, pero hay mucho en donde ese no es el caso en lo absoluto. Y el tipo de imagen de “buena persona” para ocultar las cosas y hacerse de la vista gorda… Las conversaciones significativas acerca de temas laborales, las conversaciones difíciles, no solo las fáciles: “Oh, sí, claro, todos estamos de acuerdo, todos pensamos que no debería haber violaciones de los derechos laborales”. Bueno, ¿qué significa eso? Esa tensión existió dentro de esos círculos y [estuvimos] identificando aliados que estuvieran dispuestos y quisieran profundizar más de una manera más significativa.
Al principio, hubo algunas conversaciones tensas hasta que se desarrolló la comprensión y también se desarrolló un poco más la confianza, porque Nelson no era de los que se andaban con rodeos. Usualmente yo tampoco me ando con rodeos. Una de las cosas que a veces digo es que la gente habla de que existe una comunidad —hay una “comunidad de agricultura sostenible” o una “comunidad de agricultura orgánica”— y yo no creo que exista. Realmente no existe. Es una construcción. Y cuando profundizas en muchas de las problemáticas como la inmigración, los derechos laborales, las cosas que están fuera del mapa del estrecho consenso, entonces te das cuenta, “Oh, no, en realidad no todos compartimos los mismos valores”.
Jon Magee, AJP (JM): Cuando he llevado el marco de trabajo y los recursos del AJP a un taller, intento explicar muy claramente qué significa y cómo se hace, y rara vez la gente responde positivamente a todos los detalles. Les gusta la idea, pero los detalles no son fáciles.
RM: No pienso que necesariamente sea algo específico de los agricultores. Creo que en cualquier sector de nuestra economía te encontrarías con el mismo tipo de resistencia. Sin duda, hay zonas del país o ciertos aspectos de la agricultura en los que existe una fuerte tendencia conservadora. Pero creo que sería lo mismo si estuviésemos hablando de cualquier otro sector de la economía. Es solo que la gente es capitalista de facto sin haberlo reflexionado nunca ni haber decidido serlo. Es simplemente algo que está en el aire.
JM: Y son propietarios de pequeños negocios, empleadores pequeños, ante lo cual surge la pregunta, ¿es una comunidad? de una manera diferente. Las personas se identifican como buenas personas o con tener fuertes valores y ese tipo de cosas. Creo que en los pequeños negocios, especialmente el ego de los propietarios y el sentido de valores personales están con frecuencia envueltos en los negocios en maneras que no reflejan la naturaleza de clase de su relación con sus empleados. Esa relación está estructurada por la ley, está estructurada por las costumbres y las expectativas sobre cómo los empleadores tratan a los empleados, según lo que sea aceptable basado en las jerarquías sociales.
RM: Estoy de acuerdo. También se lleva a cabo una idealización, en donde se crea una noción romántica en torno a la idea del propietario de un pequeño negocio y del agricultor de granja pequeña, ambas cosas en las cuales creo firmemente, ¡creo que deberíamos tener una economía basada en negocios de pequeña escala! Habiendo dicho eso, esas figuras se idealizan con frecuencia hasta el punto en donde los puntos ciegos son ignorados u olvidados sin desafiar a nadie a que haga un mejor trabajo. Y pienso que esa es una gran parte del desafío, sin duda. Cuando estaba haciendo mi trabajo organizativo de campo con CATA y visitando muchas explotaciones agrícolas, mayormente en Nueva Jersey y Pensilvania y de diferente escala, algunas explotaciones muy grandes y algunas granjas pequeñas, fue interesante porque algunos de los lugares de trabajo más abusivos que vi eran las granjas muy pequeñas, debido a que podían pasar desapercibidas mucho más fácilmente. Cuando llegas a tener unos cientos de trabajadores, puedes contratar a un abogado y encontrar todas las lagunas legales que puedas aprovechar, pero no puedes cometer tantas infracciones flagrantes como alguien que está escondido en un rincón y pasa desapercibido para los inspectores. Sin embargo, algunos de los mejores ejemplos que vi fueron también operaciones realmente pequeñas.
Pero repito, esa idea romántica, de que solo porque algo es de pequeña escala entonces representa nuestros valores, no tiene ningún sentido. De hecho, no es cierto en muchos casos y en el mejor de ellos, las explotaciones agrícolas más impresionantes que vi, recuerdo algunas de las granjas que visitamos con el AJP en el medio oeste. Recuerdo que hubo una en particular en donde la vivienda estaba bien, pensé, “oh, me gustaría vivir aquí”. Era realmente decente, no simplemente libre de infracciones. Una vivienda buena y decente en la que a una persona le gustaría vivir. Y ellos no tenían idea de que estaban muy por encima de lo que necesitaban estar. Ellos simplemente estaban haciendo lo correcto.
Así que hay todos esos aspectos involucrados, pero creo que gran parte de la tensión se debe a que hay personas en estas grandes coaliciones, como la Campaña Nacional para la Agricultura Sostenible, que actúan como si formaran parte de una comunidad cuando en realidad no es así para nada. Y si te desvías fuera del estrecho consenso que existía, rápidamente te darías cuenta de esto. Y el tema laboral es uno de los puntos críticos en los que eso ocurre de forma muy rápida y muy clara.
De hecho, el tipo de comentarios que estábamos trayendo a la mesa tenían muy poco apoyo dentro del movimiento orgánico. Otro punto crítico sin duda era sobre la ley de inmigración y las visas de trabajadores temporales H-2. Tratar de identificar a personas que estuvieran dispuestas a tan siquiera tener esa conversación y reconocer las desventajas, la naturaleza explotadora de esos programas, eso fue muy difícil. Recibirías muchos comentarios simplistas como: “Bueno, pero los trabajadores quieren estar aquí. Están felices, contentos de estar aquí y ganan más dinero del que podrían ganar en su país”. Todo eso puede ser cierto, además de ser altamente explotador. Y así, esa conversación más matizada quedó clara, como: “Ah, solo es una minoría la que quiere ir allí y explorar eso”.